Si existe un poema que casi me hace llorar y el cual me evoca grandes recuerdos de mi niñez son estos versos del poeta Gaspar Núñez de Arce, Bueno este fue el primer poema que recite fue como en primero básico, ya que mi tata Bernardo me hizo aprenderlo y recitarlo a la hora de almuerzo para el, mis papas y las visitas, que divertido, cuando niña antes de comenzara comer teníamos con mi hermana que hacer una gracia, ya sea cantar, recitar una poesía, etc. siempre incentivadas por mi tata claro, que buenos y hermosos recuerdos jajaja, todavía me acuerdo cuando no nos dejaban levantar de la mesa si es que todos los comensales no nos daban la autorización, ya que debíamos pedirle permiso uno a uno para retirarnos y no hay que negar que era una lata cuando niños estar en una mesa escuchando temas de adultos....Los alrededores de estas fechas son importantes y emotivos para mi, ya que el 15 de diciembre es el aniversario del fallecimiento de mi tata, (murió el 2000), y no se como que cada año tengo mas recuerdos de el, pero a la vez siento que lo necesito mas y lo quiero mas y cada vez pasa a ser mas parte de mi, como seria ahora yo si estuviera el?, de partida me tendría estudiando de cabeza, jajaja, quizás hasta no faltaría la vez q me iría a buscar a EL VÉRTIGO
Guarneciendo de una ría
la entrada incierta y angosta,
sobre un peñón de la costa
que bate el mar noche y día,
se alza gigante y sombría
ancha torre secular
que un rey mandó edificar
a manera de atalaya,
para defender la playa
contra los riesgos del mar.
Cuando viento borrascoso
sus almenas no conmueve,
no turba el rumor más leve
la magestad del coloso.
Queda en profundo reposo
largas horas sumergido,
y sólo se escucha el ruido
con que los aires azota
alguna blanca gaviota
que tiene en la peña el nido.
Mas cuando en recia batalla
el mar rebramando choca
contra la enpinada roca
que allí le sirve de valla;
Cuando en la enhiesta muralla
ruge el huracán violento,
entonces, firme en su asiento,
el castillo desafía
la salvaje sinfonía
de las olas y del viento.
Ció magnánimo el monarca
en feudo a Juan de Tabares
las seis villas y lugares
de aquella agreste comarca.
Cuanto con la vista abarca
desde el alto parapeto,
a su yugo está sujeto,
y en los reinos de Castilla
no hay señor de horca y cuchilla
que no le tenga respeto.
Para acrecentar sus bríos
contra los piratas moros,
colmóle el Rey de tesoros,
mercedes y señoríos.
Mas cediendo a sus impíos
pensamientos de Luzbel,
desordenado y cruel
roba, asuela, incendia y mata,
y es más bárbaro pirata
que los vencidos por él.
Pasma el mirar su serena
faz y su blondo cabello,
que encubra rostro tan bello
los instintos de una hiena.
Cuando en el monte resuena
su bronca trompa de caza,
con mudo terror abraza
la madre al niño inocente,
y huye medrosa la gente
del turbión que la amenaza.
Autor: Gaspar Núñez de Arce







